Un buen logotipo es como la música, pasa el tiempo y sigue gustando, sonando bien, es potente, atractivo, ilusiona o… no.

Muchas veces estamos tan convencidos que estamos escuchando el mejor tema de la historia que hasta que no pasan unos años, no nos damos cuenta que … no! Que tenía su encanto pero que al volverlo a oír te quedas pensando ¿pero de verdad era esto lo que me gustaba?

Por otro lado está cuando después de muchos años desde la creación del tema vuelves a oírlo, o simplemente lo descubres décadas después y dices ¡madre mía, este si!

Lo mismo pasa con los logotipos, están diseñados respecto a modas, estándares no escritos de “esto es lo que se está llevando” etc… Y que nadie piense que no es bueno ajustarse a la actualidad, ni prescindir de las “tendencias” del momento, pero hay un detalle, un pequeño detalle que hace a un logotipo “grande” o simplemente algo muy pasajero propio de la moda, y es la capacidad de ajustar moda, coherencia, buen gusto y ser minucioso con los detalles, muy minucioso (aquí está el “todo” del diseño).

Un logotipo tiene que perdurar, ser lo suficientemente actual como para ser “fresco” respecto al resto y sobre todo funcionar visualmente. Es decir, no puede valer con escoger las tipografías que se llevan en la época y zas!, debe existir un estudio cromático, una adaptación de dichas tipografías, valorar si hay necesidad de un imagotipo o no, ser preciso y consecuente con las proporciones, y ante todo las 3 reglas básicas:

  • Tiene que funcionar o ser capaz de adaptarse a todo tipo de formatos de publicidad o documentos en los que figure (papelería, gran formato, audiovisuales…), ya sea por las formas y los colores utilizados.
  • El logotipo debe ser capaz de ser legible o inteligible en el pequeño formato. Debemos reducir el logotipo en tamaño y éste aguantar la capacidad de ser leído o reconocido, ya que hay muchos sellos por hacer, membretes, cartas corporativas, etc…
  • Hay que tener mucho cuidado con los colores utilizados a nivel de imprenta. En caso de utilizar pantones ser conscientes de cuales se van a comportar de manera similar al ser llevados a cmyk y luego no llevarnos las manos a la cabeza cuando el cliente dice que su logo no aparece como debe en una publicación donde comparte página y claramente, dicha página, se tira en cmyk.
  • Vale dije 3 pero ésta es la definitiva: debería de ser un logotipo que tanto al grupo de diseño como al cliente les convenza al 100% y esto solo se consigue al tener claro, antes de empezar el proceso, si el camino por el que nos llevan los bocetos es el correcto o se están dando palos de ciego.