Fácil, ¿Verdad?

Hace un mes participábamos en los talleres del ILDEFE para empresarios y emprendedores con un seminario dedicado al Growth Hacker Marketing. Una “nueva” tendencia que da una vuelta de tuerca a las estrategias de comunicación y marketing y que, como muchas otras, centra gran parte de su efectividad en la capacidad de fijarnos en los detalles. Esos detalles que inspiran y, por tanto, marcan la diferencia abriendo camino hacia buenas oportunidades.

Pero si en nuestro día a día no hacemos un alto en el camino para oír y ver (escuchar y observar) es imposible que apreciemos los detalles y mucho menos las oportunidades, es decir que empiece el ciclo. Por tanto si no somos capaces de parar por un momento para centrarnos en cambiar de perspectiva, todas esas oportunidades acaban pasando sin ni siquiera percibirlas.

Un gran ejemplo que lo ilustra es el caso de los sacos de harina en la gran depresión americana:

En los años 1890 los granjeros y productores de alimentos empezaron a cambiar los barriles de almacenaje por sacos de tela a la hora de hacer acopio de sus productos. Las nuevas telas ofrecían la suficiente resistencia para proteger y mover alimentos como la harina y se ahorraba en coste, espacio y peso gracias a la bajada de precios del algodón ante los otros tejidos.

Años después, en 1930, la depresión americana golpeaba con fuerza la economía de la mayoría de las familias. Las madres, con su gran sentido práctico empezaron a utilizar las telas de los sacos de harina y otros alimentos para confeccionar la ropa para ellas mismas y para sus hijos, aportando una nueva manera de evitar gastos a las precarias economías familiares.

Y aquí es donde entra la gran habilidad de muchos pequeños productores (oir, ver y… actuar) que, viendo la situación, decidieron encargar sus telas con bonitos estampados. Esto no solo les permitió que sus marcas fueran fácilmente reconocible sino que con ello las madres empezaron a ejercer presiones en la decisión de comprar las harinas que tenían estampados en sus telas frente a otras, consiguiendo un aumento de ventas aquellos productores que supieron aprovechar las pistas que daba el mercado.

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Las mujeres por su lado crearon pequeños centros de intercambio de telas de sacos así como organizaron reuniones para compartir información sobre la calidad de las telas o ideas para la confección de vestidos.

Finalmente sobre 1940, ya con la economía recuperada, las familias volvieron a tener dinero disponible para ropa desapareciendo la reutilización de estas famosas telas de sacos hasta niveles de solo aficionadas a es tendencia.

Interesante cómo los granjeros y productores supieron sacar una oportunidad en forma de rediseño del embalaje (algunos incluso los hacían con su marca cosida encima del saco para no estropear la tela) consiguiendo cambiar las tendencias de compra de todo un importante mercado. Pequeños detalles que son parte de marketing,  lo cambian todo y que como dice nuestro eslogan: producen resultados.

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¿Conoces más ejemplos como este? ¡Cuéntanos! Lo publicaremos en el blog.

Otros ejemplos interesantes que marcan la diferencia por los detalles y resultados.

Si te ha interesado, te damos pistas para que te sigas informando sobre este tema:

Feedshack Quilts and Clothes

A brief American history of the flour sack towel

Real up cycling, great depression and…Flour sack dress